Que los videojuegos generan violencia es uno de esos debates que parece que nunca pasarán de moda dentro de este mundillo. Normalmente ambas posturas están inclinadas por un salto generacional, pues los más adultos se inclinan a pensar que sí y suelen ser más recelosos en lo de a cambiar de parecer se refiere; Sin embargo, en el otro lado de la balanza están los más jóvenes o, dicho de otra forma, aquellos que verdaderamente sí consumen y saben de lo que están hablando.

Este tema ha generado numerosos estudios, investigaciones y trabajos tanto en el ámbito académico como en el profesional, a fin de tener una respuesta clara a la pregunta del millón, ¿Los juegos violentos incitan a la violencia? Es una pregunta que se ha llevado por distintas ramas, pues anteriormente se hablaba de que los propulsores de esas conductas negativas eran los libros o la televisión. Parece ser que esto se dejó de pensar porque ese abanico generacional mencionado previamente consumía más de ambas cosas y ese argumento perdía fuerza al ver que no tenía ningún sentido pues, al fin y al cabo, si seguimos por ese argumento, ¿Por qué no desarrollamos un sentido arácnido tras ver Spider-Man o no nos ponemos a conjurar nuestro patronus al ver Harry Potter?

Patronus conjurado en la saga Harry Potter

Está claro que cada persona es un mundo y que no a todo el mundo le sienta de la misma forma lo que consume (porque sí, aunque la palabra “consumir” suela relacionarse con el consumo de sustancias adictivas, también va ligado y resulta muy apropiado en estos debates sobre el tema). La mayoría de los estudios realizados hasta la fecha revelan que los problemas de violencia o carácter agresivo son propios de la persona, innatos en su forma de ser y no adormilados a la espera de que un videojuego los despierte y aliente. La televisión, la literatura o los videojuegos pueden dar ideas e inspirar (ya sea para bien o para mal), pero juzgar a todos ellos de esta forma y calificarlos de violentos o que incitan a ello resulta un argumento anticuado e inválido a partes iguales.

El último estudio que salió respecto a este tema fue publicado esta misma semana y fue realizado por científicos de la Massey University, la Universidad de Tasmania y la Stetson University. En este estudio, se cogieron a 21 mil personas que jugaban a videojuegos considerados violentos para medir el impacto que tenían en el comportamiento. Las conclusiones fueron la nula relación que existía entre los videojuegos y el descontrol de la ira y la violencia de la que se pregona por jugar a tales cosas.

La ira y la violencia no es generada por los videojuegos, ni la televisión ni los libros

Por último, con intención de quitar hierro al asunto y como forma de hacer ver que dicho símil comúnmente asociado es bastante absurdo e incierto, se afirmó que entonces se debería atribuir el número de suicidios al consumo de plátano, pues ambos hechos poseen cifras similares. Sin embargo, esto no se asocia porque no hay evidencia científica que pueda corroborarlo, al igual que pasa con los videojuegos y su polémica influencia en la violencia de sus consumidores. Así que no os preocupéis porque ya tenéis un nuevo estudio contrastado y científico que mostrar si alguien poco informado os vuelve a decir algo parecido. Y confirmado esto, ¡A jugar todo el mundo!

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